Julio 23, 2019

Magnetoterapia Aplicada Al Ámbito Veterinario - Historia De La Magnetoterapia

Magnetoterapia en paciente canino Magnetoterapia en paciente canino (C) 2017 Diana Pedroza - Oscar López Becerra - Todos los derechos reservados

La magnetoterapia es una técnica utilizada desde la antigüedad, Tales de Mileto (624-578 a. C.), fue el primero en reconocer la propiedad de un misterioso  material que poseía  fuerza para el  atraer el hierro y otros tipos de metales,  lo llamo: Magnetita.

En la áfrica antigua, la magnetita era venerada por su energía curativa, por lo general se molía y se comía en los alimentos para tratamientos en la piel y el pelo.

Se especula que la construcción de las pirámides cuenta con fuerzas magnéticas especiales para la preservación de las momias, también que cleopatra utilizaba en su corona pequeños magnetos para conservar su belleza.


 
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Hipócrates (430 – 360 a. C) Utilizo molidos de óxido de hierro como magnetita para controlar e interrumpir hemorragias, como él varios historiadores relataron las propiedades de los imanes por ejemplo en la curación de enfermedades oculares, incluso se empezó a documentar los efectos sutiles que provocaba el campo magnético normal de la tierra en la salud humana.

En el siglo II d. C.  Se empleó el tratamiento con imanes para problemas como estreñimiento y diversos trastornos dolorosos, a su vez se aconsejaban el uso de un imán alrededor del cuello para aliviar dolores de cabeza.

En el siglo X, un médico Islámico afirmo que era capaz de tratar la depresión mediante terapia magnética, a su vez un médico persa documento la utilización de imanes para aliviar dolencia como la gota y espasmos musculares.

 

En el siglo XVI  Un célebre medico Suizo llamado Paracelso afirmaba  la efectiva  acción terapéutica de los imanes para diferentes trastornos específicos, manifestaba “dado a que los imanes tienen el poder de atraer el hierro, tal vez también pueden atraer a las enfermedades y lixiviar desde el cuerpo”,  además de esto describió con detalles los diversos efectos curativos de las polaridades magnéticas   en los seres vivos; este médico fue uno delos primeros en afirmar que la tierra era un gran imán.

En el siglo XVII El desarrollo en Inglaterra de imanes permanentes de acero al carbono más potente que la calamita, trajo un renovado interés en los posibles poderes curativos de los imanes, Franz Anton Mesmer un médico alemán, descubrió lo que el llamo el “magnetismo animal” lo que se refiere a una clase de magnetismo propio del ser humano.

 

Mesmer afirmaba que la curación magnética se atribuía al sol, a la luna e incluso a la tierra, ya que según el poseían energías magnéticas sutiles que lograban influenciar el sistema nervioso humano y proporcionar energía al cuerpo. Las teorías de Mesmer y Paracelso se asemejaban mucho ya que los dos afirmaban sobre una fuerza de la naturaleza invisible entre la tierra y el sol y dicha fuerza magnética tenían el poder de curar y proporcionar energía a los seres vivos.

Samuel Hahnemann, el creador de la homeopatía también experimentó con los imanes para fines terapéuticos y acabó defendiendo el uso de los imanes para tratar un gran número de trastornos de la salud. El desarrollo de la tecnología eléctrica a finales del siglo XIX impresiono al público en general con los misteriosos poderes de los campos eléctricos y magnéticos, y los imanes terapéuticos, muchos médicos se dedicaron a promover imanes para aliviar el dolor, mejorar el sueño, y curar una amplia variedad de enfermedades.

El más notable de ellos fue el Dr. J. C. Thacher, quien se apodo “Rey de los charlatanes magnéticos" Su catálogo de venta por correo en 1886 ofreció una variedad de prendas magnéticas, y un traje completo contenía más de 700 imanes, que proporcionaban "protección total y completa de todos los órganos vitales del cuerpo.

 

La magnetoterapia empieza a desarrollarse con mayor base científica a partir de estudios de electromagnetismo realizados por  matemáticos y físicos tales como danés H.C. Orsted , Faraday, Gauss, Hertz y  médicos como  DuBois-Reymond quien probo que el cuerpo por sí mismo produce impulsos eléctricos, entre otros.
A mediados del siglo XX cuando las instrumentaciones ya disponibles permitieron la realización  de estudios sobre campos magnéticos en animales y plantas nació  el biomagentismo como cuerpo de una doctrina científica.


El Campo Magnético Terrestre.

El campo magnético de la tierra es un tipo de irradiación invisible, se dice que  “la tierra es un gran imán” y su intensidad varía según diversos factores, se  considera una intensidad promedio de 0.40 Gauss;  algunos de los efectos del campo magnético está en proteger al planeta por ejemplo de los vientos solares.
Muchos seres vivos presentan sensibilidad al campo magnético terrestre (ciertas bacterias, palomas mensajeras, delfines, etc).

La NASA lidero varios estudios enfocados hacia la aplicación de campos magnéticos y su efecto a nivel biológico, la prueba definitiva se dio cuando al proporcionar el examen médico de astronautas que han permanecido algún tiempo en estaciones espaciales  se les detecto la existencia de un grado leve de osteoporosis, solo atribuible a la permanencia temporal en un medio con ausencia de campo magnético.

 

Esta alteración, que se recupera con la vuelta a la superficie terrestre, ha mostrado la importancia de los campos magnéticos para el mantenimiento de una correcta osificación o para el tratamiento de la osteoporosis.

El cuerpo humano y animal  es una máquina electromagnética, cuya fuente principal de energía es el magnetismo terrestre, además del oxígeno, los alimentos, la propia actividad celular, la actividad física y mental, el fluido de los líquidos y los factores bioquímicos los cuales constituyen en conjunto la "energía biomagnética". Por todo ello, resulta comprensible que la aparición o cura de muchas enfermedades tengan como causa o como consecuencia, cambios en el potencial biomagnético del organismo.

 

Diana C. Pedroza
Ingeniera Biomédica (Universidad ECCI)
Bogotá, Colombia



Biografía

  • Antonio Mandroñedo, Aplicaciones clínicas del Biomagnetismo, Biblioteca de Ciencias, Madrid 2003.
  • J.R. Zaragoza Rubia, Magnetoterapia, disponible en la red http://www.sld.cu/galerias/pdf/sitios/rehabilitacion-fis/magneto.morrillo.pdf
  • Demetrio Sodi Pallares, Magnetoterapia y tratamiento Metabolico, 1ª Ed. 1994, Mexico D.F.
  • Alfonso A. Santos, Informe sobre la práctica de la magnetoterapia en México, Salud Femenina Integral, disponible en la red http://www.saludfemeninaintegral.com/home/artmedicinaalternativa.php
  • Alberto perez Giveal, La Naturaleza, el hombre y el magnetismo, Rev Cubana Med Gen Integr 2002;18(1):73-5

 



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Diana C. Pedroza - Ingeniera Biomédica (Universidad ECCI)

Soy ingeniera Biomédica con más de 6 años de experiencia en el sector salud, resido actualmente en la ciudad de Bogotá, Colombia.

Inicie mi experiencia laboral en el medio de la salud como enfermera auxiliar siendo asistente quirúrgico de un centro de detección de cáncer de mama, además del manejo asistencial realizaba manipulación de equipos de diagnóstico.

Fue allí donde al conocer la tecnología y el poder que ella tenía hacia la prevención y tratamiento de enfermedades, descubrí otra manera de contribuir al medio de la salud.  

Poco después inicie la carrera que unía de manera ideal la medicina y la tecnología.

Culminando mi carrera profesional ingrese a una compañía la cual se dedica a la fabricación de equipos biomédicos, el primer cargo que obtuve fue el de técnico de ensamble y posteriormente al ser profesional tome el cargo de jefe de control de calidad.

Allí realizaba tareas de inspección, verificación y validación de los equipos fabricados,  junto con el proceso de trámites ante el  Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos- INVIMA (Ente regulador de Alimentos, Medicamentos y Dispositivos Médicos a nivel Colombia).  

Realice mi formación profesional en la Universidad  ECCI sede Bogotá, esta universidad es una de las pioneras en el  programa académico de Electromedicina e Ingeniería Biomédica de Colombia.

Combinando mi experiencia laboral con mis estudios académicos, comprendí que cada tratamiento diagnóstico y todo dispositivo medico utilizado en la salud humana ha sido experimentado inicialmente en animales para poder ser implementado al tratamiento médico de personas, fue en este momento cuando entendí que el sector animal muchas veces no recibe parte de aquella tecnología que ayudo a surgir.

En ese momento mi carrera tomo un nuevo rumbo; decidí junto a un gran equipo de trabajo construir, evaluar y documentar la efectividad del primer equipo de magnetoterapia animal fabricado en Colombia (según publicaciones científicas), cuyos resultados mostraron gran efectividad al tratamiento.

Desde el año 2015 me dedico a la investigación, al diseño y desarrollo de tecnología aplicada al sector veterinario, dando así mi compromiso y total entrega a buscar una alternativa tecnológica en pro de la salud animal.

Contacto:
teralvet@gmail.com
ing.dianapedroza@gmail.com 

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